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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 18/07/2014

 

 

 

 

 

 

 

PREMIO MAGON 2005

 

 

 

 

 

EUGENIO RODRÍGUEZ VEGA

 

 

 

 

 

Discurso pronunciado en el Teatro Nacional, el lunes 24 de mayo de 2006,

 

 

durante la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales

 

 

 

 

 

Cuando subía las gradas para llegar a este escenario, oyendo los aplausos generosos que aunque no quiera deberé siempre recordar, sentía una impresión curiosa que en otras oportunidades he sentido:  Y no es teatro ni artificio  En mi adolescencia y juventud fui pobre, aldeano, idealista, marcado por la timidez y con leves tentaciones a la melancolía.  Por eso en estos días en que muchas voces queridas me han asegurado que "es un premio muy merecido", yo -que verdaderamente no lo creo en absoluto- aunque tengo mis dudas pienso que voy a terminar creyéndolo...

 

 

 

 

 

Me fui de una institución bancaria a la Secretaría General de la Universidad de Costa Rica, sin ser académico; de aquí pasé a la Contraloría General de la República sin ser un administrador público ni un técnico en control fiscal, precisamente cuando algunos me consideraban un académico; volví después a la más alta función de la Universidad de Costa Rica, y muchos me percibían entonces como un funcionario administrativo metido en cosas que no le correspondían; después llegué al Ministerio de Educación Pública sin ser verdaderamente un maestro. Más adelante en la política se me consideraba a veces como una especie de intelectual ingenuo que nunca había pasado por la  Por eso yo me preguntaba válidamente:  Al fin y al cabo, uno nunca se conoce aunque esté convencido de lo contrario.  soy un funcionario público que siempre lee y a veces escribe.

 

 

 

 

 

Pero debo decir aquí que aunque a mi llegada a un nuevo destino se me consideró algo así como un intruso, actué siempre con una seguridad que todavía me asombra.  esto de llegar, por ejemplo, a la Contraloría General de la República con algunos libros de narrativa y de poesía, o ingresar a la Universidad de Costa Rica con una buena experiencia en licitaciones y control presupuestario.  Al fin y al cabo -y esto debo subrayarlo al recibir el Premio Nacional de Cultura- desde la infancia vivo entre los libros, que me han enseñado a entenderme con los seres humanos en circunstancias muy diversas, aunque siempre teniendo presentes las palabras de mi maestro Miguel de Montaigne, que desde la adolescencia me enseñó perdurablemente que en el primer lugar de nuestro afecto deben estar los seres humanos, y sólo después los libros:  Repasando tantas cosas ocurridas en mi vida, debo confesar en esta noche que me considero un afortunado del destino, pues queriéndolo o no alguna mano oculta siempre me ha acompañado;

 

 

 

 

 

Costa Rica es el tema de mis ya numerosos libros.  la pasión de lo costarricense.  En los últimos años se ha generalizado, sobre todo por la influencia de algunos círculos académicos, una cierta actitud de menosprecio hacia lo costarricense, pues algunos se empeñan en negar o desconocer ciertas características positivas de nuestra vida;  Se denuncia como un pecado costarricense la idealización de los acontecimientos históricos, como si las otras naciones no hubieran hecho lo mismo.

 

 

 

 

 

Siempre he sentido que éste es un país muy especial, como también son especiales -para sus hijos- los otros países hermanos, cada uno marcado inevitablemente por su propia historia, su cultura, su vida social.  la pobreza, la corrupción, el deterioro alarmante de la salud y de la educación pública.

 

 

 

 

 

Me alegra profundamente que a estas alturas siga fiel a mis ideales de juventud, y pueda ahora reiterarlos sin cambiar  todavía sueño -como entonces- en una Costa Rica que  Porque sin justicia social la libertad es un mito, sin libertad la justicia termina en dictadura, y sin desarrollo económico son imposibles la libertad política y la justicia social.

 

 

 

 

 

El tango dice que veinte años no es nada, pero yo debo agregar con resignación que ochenta años es algo.

 

 

 

 

 

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