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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 01/10/2004

 

 

 

 

Fernando Centeno Güell

 

 

 

 

 

Si existiera algo parecido a un gen de la solidaridad, uno que nos inclinara a actuar sobre los otros (y lo otro: el cosmos) como sobre nosotros mismos, podríamos explicar, finalmente, la inolvidable conducta de tanto generoso ruiseñor, de tanto Atlas que nos sostiene el mundo, de tantas personas que han hecho de su existencia un continuo vivir y hacer para los otros, sin egoísmos.

 

La vida de Fernando Centeno Güell es un ejemplo sin intersticios, sin fugas, sin contradicciones, de esas raras existencias. En 1940 emprendió la aventura de crear y sostener una Escuela de Educación Especial que acercara más a Costa Rica al país del cual presumimos: uno donde todos, sin importar su condición social, física o, incluso, mental, pueda educarse y abrirse un espacio, crecer. Un país donde todos seamos iguales, al mismo tiempo que especiales.

 

Fue, además, un poeta ajeno a modas y corrientes, buzo de personales profundidades estéticas y morales, que en su búsqueda aportó una lírica que merodeó la vida cósmica, los fenómenos telúricos, la agonía del hombre, como él mismo resumió.

 

 

 

 

 

 


Este ser-para-los-otros nació en San José el 2 de noviembre de 1907. Tras cursar la primaria y secundaria en el país, hizo sus estudios en pedagogía en Estados Unidos, España y Francia. Allí conoció a Lola, quien sería su esposa, y tuvo la oportunidad de quedarse en Europa trabajando; en el viejo mundo, por supuesto, se le abría un futuro más cómodo que el que le esperaba en la Costa Rica de los años treintas. Sin embargo, dijo que no, pues "no había estudiado para darle lo que sabía a Francia, sino a Costa Rica", recordó su esposa en 1990.

 

Gracias a su empeño y al de educadoras como Flora Vourrillón, Dinorah Sancho Margarita Dobles y Anita Trejos, entre otras, en 1940 empezó a trabajar en la Escuela de Educación Especial que, décadas después, tomaría su nombre. Antes de esa fecha, el Estado costarricense no había prestado atención al problema de la educación de los niños y adolescentes con alguna naturaleza de discapacidad: aquellos que adolecían de problemas de audición o de visión, o con las facultades mentales disminuidas. El empeño comenzó con ocho niños, cuatro años después eran 90 y en 2003 supera los 500 estudiantes.

 

Conforme el Centro se fortalecía, Centeno Güell fue solicitado en los otros países centroamericanos para implementar proyectos similares. Al mismo tiempo, trabajaba en programas específicos en el Hospital Nacional Psiquiátrico e impartía la cátedra de Pedagogía Especial en la Universidad de Costa Rica.

 

Su intensa labor pedagógica no impidió que, paralelamente, forjara una sólida lírica; escribió una docena de poemarios, entre los cuales destacamos el juvenil y muy modernista Lirios y cardos (1926), y los más personales Signo y mensaje (1950), Evocación de Xande (1950) y El Ángel y las imágenes (1953). De su poética, Abelardo Bonilla la señaló como ajena a la tradición costarricense y a los motivos inmediatos y realistas: rica en abstracción, preocupada por el devenir existencial. Constantino Láscaris, por su parte, incluyó a Centeno Güell en lo que denominó la filosofía poética, por la manera en que pregunta (y a veces, responde) a problemas como el lenguaje, el ser y la presencia o ausencia de Dios.

 

 

 

Los problemas del cosmos, finalmente. Cosmos significaba "orden". Y Don Fernando Centeno tenía una idea del orden, de un orden deseable, de un orden sin centro personalista, un orden de buenos actos y no de vanidades: "Pero sí, siempre será mejor el altruismo que el yoísmo, ¿no le parece?" Este razonamiento bastó para guiar su existencia.

 

Fernando Centeno Güell falleció el 15 de setiembre de 1993, un día de la patria.

 

"Más allá del ser y donde el tiempo es un reloj sin horas.

Donde tejen las arañas del silencio y la sombra

y es la vida increada una insondable noche,

en su taller de imágenes, la eternidad construye al Hombre"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS NOMBRES DE LA LUZ

 

Todo lo que es y lo que ha sido tiene nombre:

noche, luz, mar, las islas emergiendo.

 

Pez, libre o en prisión de red. Ola, espuma, playa.

el pescador. . .

 

 

 

 

 

 

 

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