A A+ A-
Avanzada
Instagram Twitter Facebook Youtube Noticias RSS
Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 20/10/2004

 

 

 

 

Juan Manuel Sánchez Barrantes

 

 

 

 

 

Por sus facciones, y por su obra escultórica, él fue El Indio. Cuando hubo de esculpir sus torsos, sus rostros y sus animales, lo suyo fue la fuerza, la creación primitiva, el volcarse sobre la madera o la piedra agresiva, domarla para sí pero dejarla tensa, irreductible, para nosotros los espectadores.

 

Cuando hubo de dibujar, en cambio, lo suyo fue la gracia, la síntesis tierna del tío o de la tía, del animalito que invitara al niño o a la niña al cuento. Cuando hubo de morir lo hizo, como todo en el resto de su vida, sin ceremonias, como quien cumplía cualquier otra tarea, sabedor de haber dado lo mejor de sí, gustase o no gustase, sin que importara el qué dirán.

 

Como el dios que soplaba en las narices de sus figurillas y les daba vida, Juan Manuel Sánchez tomó piedra de río, tronco tirado, y los hizo Cristo, Mujer acuclillada, Dolor o Euforia, serpiente cascabel, ciervo. Los hizo también, y muchas veces, Berta, o torso de mujer, que era lo mismo.

 

 

 

 

 

 


El Indio formó parte de esa generación excepcional en la que estaban Paco Zúñiga, Juan Rafael Chacón, Quico Quirós, Manuel de la Cruz González, entre otros, quienes hicieron de las exposiciones del Diario de Costa Rica su presentación en sociedad. Entre todos, quizás fue el que hizo más radical eso de "nueva sensibilidad", con sus superficies planas y sus aristas, en las cuales se hizo patente su aprecio por la escultura precolombina.

 

Juan Manuel Sánchez nació el 27 de diciembre de 1907 en Curridabat. Siendo adolescente, ingresó al taller del maestro imaginero Manuel María Zúñiga, donde compartió el aprendizaje con Chacón y Paco. Con el segundo, visitó asiduamente el Museo Nacional, lugar que reunía el legado artístico precolombino.

 

Aunque practicó la escultura académica y de imágenes religiosas, después de sus treinta años se volcó hacia sus trabajos personales, casi totalmente ajenos a escuelas y tendencias, inevitablemente en talla directa. Encontró su estilo bastante joven, y pese a la diversidad temática del conjunto, se puede afirmar que durante cincuenta años sus esculturas no evolucionaron exageradamente. Sobre la forma de hacer de Sánchez, Luis Ferrero escribió que "por su visión penetrante y sincera", con frecuencia esculpió la piedra con un mínimo de alteración, con surcos profundos como si fueran unas líneas más en la superficie.

 

Al mismo tiempo que escultor, se encargó de la ilustración de libros de Luis Ferrero, Lilia Ramos, Emma Gamboa, Carlos Luis Sáenz, Fabián Dobles; sus ilustraciones más recordadas son las que hizo para los Cuentos de mi tía Panchita, de Carmen Lyra. Su labor docente, en el Liceo de Costa Rica y el Castella, también fue exaltada por el jurado que le reconoció con el Magón en 1982.

 

Varias veces salió del país a trabajar y aprender: a Honduras, a México para encontrarse con su amigo Francisco Zúñiga, y a Guatemala para reconciliarse con el arte imaginero. Donde más aprendió, sin embargo, fue en los zoológicos y en las selvas, donde pasó horas y horas observando animales, preguntando por sus secretos.

 

 

 

 

 

 

A partir de los años setentas, su trabajo silencioso sobre la piedra, como el que hacen el agua, la arena o la brisa, le brindaron estatura mítica. Se admiró la tosquedad única de sus maderas y piedras, el suspiro breve de sus dibujos.

 

Acumulaba animales y mujeres en su casa, sin interesarse por venderlos, sin aceptar encargos, como quien esculpe para sacarse una idea y dar testimonio de belleza. La convicción con que asumía vida y muerte, su decir sin adornos, como podría decir cualquiera de nosotros: "Le tengo mucho miedo a la muerte, pero contra lo que nada se puede hacer, ¿para qué angustiarnos?"

 

Y así, sin hacer mucho ruido, como vivió, murió el 16 de abril de 1990.

 

"Mi vida ha transcurrido dedicado solo a lo que me gusta e interesa. Nunca expuse por mi propia cuenta, siempre fueron otros los que se encargaron. Nunca busqué un premio y me dieron varios, como tampoco pretendí ser artista y, sin embargo, así me consideraron"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ministerio de Cultura y Juventud © 2014 Todos los derechos reservados.
Hermes Soluciones de Internet