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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 30/09/2004

 

 

 

 

Manuel de la Cruz González Luján

 

 

 

 

 

Manuel de la Cruz González fue en Costa Rica un fenómeno artístico excepcional: con Francisco "Paco" Zúñiga, quizás el artista que supo evolucionar con mayor sentido de la universalidad y la vanguardia en el siglo XX costarricense. González se convirtió en pieza fundamental de la introducción del arte abstracto en el país.

 

Intuitivo, dúctil, flexible y de inquieto espíritu, jugó un importante papel en las distintas revoluciones de la plástica nacional, dejándose permear por las corrientes mundiales.

 

Algo verdaderamente inusitado, aunque quizás no, pues él perteneció, en sus comienzos, a la Generación Nacionalista, la de la Nueva Sensibilidad. Y resultó ser el más moderno, el más cambiante de todos, el experimentador, sin por ello ser infiel a su verdad plástica.

 

 

 

 

 

 

 

Por si fuera poco, Manuel de la Cruz no sólo se desenvolvió bien en ese campo, tan suyo, sino además en la locución, en el teatro (fundamentalmente en escenografía), la publicidad, y hasta en la literatura.

 

El hecho de haber salido del país, exiliado a raíz de los hechos de 1948, marcó definitivamente ese rumbo del artista. Dos países: Cuba y Venezuela. La perspectiva pictórica de González evolucionó en Cuba y llegó a la madurez en Venezuela.

 

Nació en San José el 16 de abril de 1909. En sus comienzos pintor autodidacto, con el Grupo de la Nueva Sensibilidad participó en las exposiciones organizadas por el Diario de Costa Rica en el Teatro Nacional, de 1928 a 1937.

 

En 1934 se le conoce la primera actividad, perenne a lo largo de su vida en el país como promotor de cambios en el ambiente nacional: la participación como miembro del grupo Círculo de Amigos del Arte.

 

En Las Arcadas pintó un mural, desgraciadamente destruido. Entre 1946-47 fundó el grupo "Teatro Experimental": eran estudiantes y profesores de la recién creada Universidad de Costa Rica.

 

Trabaja como profesor de dibujo, pintura y estética en este centro de estudios, y al unirse a la causa política liderada por Calderón Guardia, expresando, como locutor de La voz de la Víctor, fuertes diatribas contra José Figueres y sus seguidores, es encarcelado y luego abandona el país en 1949.

 

En Cuba se vincula a movimientos plásticos nacionalistas, y se deja impresionar por los muralistas mexicanos. La actividad cultural de la isla es dinámica y llena de eventos, a diferencia de su país en aquel entonces. Se relacionó con artistas como Wilfredo Lam o Nicolás Guillén y se involucró con la joven pintura cubana. Pronto incursionó en la publicidad, que se convirtió en su modus vivendi. Enriqueció su labor plástica y alcanzó el umbral de la abstracción.

 

Vive en Cuba hasta 1952, donde expuso en importantes centros, como el Círculo de Bellas Artes de la Habana. Merced a un trabajo de locutor, parte a Venezuela, y se instala como profesor del Centro de Bellas Artes de Maracaibo.

 

González tuvo la oportunidad de participar y llegar a formar parte del movimiento abstracto -especialmente constructivista- que se estaba generando en Venezuela. Esta experiencia le permitió desarrollar la abstracción geométrica y exponer con éxito en Maracaibo. Pero además, González era un intelectual y humanista no conformista: allí se desenvolvió también como conferencista sobre temas del arte, como escenógrafo, como escritor de cuentos, y consolidó su carrera de publicista.

 

A pesar de que en Maracaibo había madurado pictóricamente, de que el horizonte estético era más amplio y de su situación personal estable, la nostalgia lo hizo volver a Costa Rica en enero de 1958.

 

 

 

 

 

 

Fundó en 1961 el grupo Ocho, que buscaba salir del arte figurativo. En 1964, el grupo Taller, con Carlos Moya, Rafa Fernández y Claudio Carazo. El propósito era compartir experiencias plásticas, respetando el estilo de cada uno.

 

En 1971, en la Bienal Centroamericana, el público costarricense vio por última vez sus abstracciones geométricas. De ahí en adelante el inquieto artista recurre a otras expresiones: arte pop, realismo estilizado, simbolismo expresionista.

 

Murió el 22 de setiembre de 1986.

 

"No puede uno sustraerse a la evolución artística, y aunque se continúe manteniendo lo personal, irremisiblemente tiene que inclinarse por estas manifestaciones que son expresión del modernismo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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