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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 04/10/2007

 

 

 

 

 

 

 

Los gobiernos de Centroamérica declaran la guerra a los filibusteros

 

 

 

 

 

Guatemala, Honduras y El Salvador reacciona­ron ante la amenaza de Walker mucho después que Costa Rica. Existían varias razones.

 

 

 

 

 

En Guatemala, el presidente vitalicio capitán general don Rafael Carrera, era el principal apoyo de los conservadores centroamericanos. A pesar de tener suficientes recursos y estar claro de la amenaza filibustera, Carrera no se apresuró a una onerosa campaña bélica lejos de sus fronteras.

 

 

 

 

 

El general Santos Guardiola, presidente de Honduras, aún guardaba recuerdos de la derrota sufrida el 3 de septiembre del año anterior en La Virgen y no deseaba intervenir en Nicaragua.

 

 

 

 

 

Por su parte el presidente salvadoreño, Rafael Campo, simpatiza­ba con los conservadores granadinos quienes habían invitado a Walker a Nicaragua.

 

 

 

 

 

A medida que el empuje y la dimensión del ejército de Walker aumentaba, los políticos conservadores de América Central se alarmaban más. Animados por las acciones costarricenses, los gobiernos conservadores de los otros cuatro países centroamericanos convinieron en enviar tropas a Nicaragua.

 

 

 

 

 

A principios de abril, el Consejo de Estado guatemalteco aprobó por unanimidad su decisión de enviar soldados a Nicaragua. Así, un contingente de 800 hombres al mando del general Mariano Paredes y del coronel José Víctor Zavala, salió de la capital el lunes 5 de mayo de 1856.

 

 

 

 

 

El gobierno de El Salvador estuvo anuente a que las tropas guatemaltecas pasaran por su territorio rumbo a Nicaragua y expresó estar listo a unir fuerzas con Guatemala; a la vez sugirió que Honduras también enviara a sus soldados.

 

 

 

 

 

El 7 de mayo, el gobierno sal­vadoreño en Cojutepe­que dirigió una nota al Presidente Rivas en León, pidién­dole que rompiera con Walker, a lo cual Rivas se negó. Las relacio­nes entre León y Guatemala empeoraron más aún cuando el 20 de mayo el Ministro de Relaciones leonés envió un ultimátum a Carrera, exigiéndole que reconociera oficial­mente al gobierno del presidente Rivas.

 

 

 

 

 

En el cambio de la correlación de fuerzas en Centroamérica influyó el hecho de que Walker, animado por la salida del ejército de Costa Rica del territorio de Nicaragua, comenzara los planes para elegirse presidente y para alentar la colonización norteamericana de Nicaragua.

 

 

 

 

 

Este esquema fue demasiado para el presidente Patricio Rivas, el cual rompió su alianza con William Walker y se refugió en Chinandega. Desde ahí envió mensajes a Guatemala y al Salvador donde solicita su ayuda para expulsar a los filibusteros. Como respuesta a la actitud tomada por Patricio Rivas, el 20 de junio William Walker nombró en Granada como presidente de facto a Fermín Ferrer.

 

 

 

 

 

Mientras tanto, el expresidente nicaragüense Estrada, quien se apoyaba en la ayuda de Guatemala, se internó en Nicaragua el 21 de junio y estableció de nuevo su Gobierno en Somotillo.

 

 

 

 

 

El 18 de julio, los plenipotenciarios de Guatemala, El Salvador y Honduras firmaron en Guatemala una Convención de liga y alianza, reco­no­ciendo a don Patricio Rivas como Presidente de Nicaragua.

 

 

 

 

 

La primer columna de soldados guatemaltecos llegó a Somotillo, Nicaragua, el 4 de julio. Al mismo tiempo que las tropas guatemaltecas pasaban por su territorio, el ejército salvadoreño se movilizó para acompañarlas. El 8 de julio bajo la responsabilidad del general Ramón Belloso, una fuerza de vanguardia del ejército salvadoreño, llegó a Playa Grande, Nicaragua, e ingresó cuatro días después a la ciudad de León. El 18 de julio la primer columna de soldados guatemaltecos llegó a León.

 

 

 

 

 

El 27 de julio, el gobierno del Presidente Rivas nombró General en Jefe del Ejército de Nicaragua, al general salvadoreño Ramón Belloso, poniendo así las fuerzas nicaragüenses y las divisiones aliadas del ejército guatemalteco y salvadoreño acantonadas en Nicaragua bajo un solo mando.

 

 

 

 

 

 

 

 

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