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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización:

Manuel Obregón López

Ministro de Cultura y Juventud de Costa Rica

 

Músico, compositor y productor, Manuel Obregón, actual Ministro de Cultura de Costa Rica, nació en San José en 1961, en el seno de una familia de tradición política.

 

Inició sus estudios de piano a la edad de 7 años con su abuela paterna Mercedes Valverde. Posteriormente, continuó en el Conservatorio de la Universidad de Costa Rica y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

 

En 1982 inició estudios de Jazz y Flamenco en el aula de Música Moderna y Jazz con Jean Luc Vallet en Barcelona, España, y posteriormente con Silvano Bazán en la Swiss Jazz School de Berna, Suiza.

 

De forma paralela a su formación musical, se desempeñó Manuel Obregón también ha fungido como agregado cultural del Gobierno costarricense en Europa.

Manuel Obregón es autor de más de 20 discos como solista y de otros tantos como músico invitado y productor.

 

Ha concentrado su labor creativa durante los últimos 10 años en la música centroamericana y su relación con el medio ambiente natural.

 

En enero del 2002 logró reunir a 14 músicos de los 7 países centroamericanos dando origen a la primera unión regional de músicos conocida como La Orquesta de la Papaya.

 

En enero del 2003 se amplió esta iniciativa regional con la creación de Papaya Music, una empresa musical que incorporó a varios artistas, técnicos, productores con el fin de rescatar y dar a conocer la música centroamericana.

 

Los objetivos primarios de esta empresa son grabar, producir y distribuir la música centroamericana, ya que es una de las expresiones artísticas más interesantes, y al mismo tiempo desconocidas, en el resto del mundo.

 

En octubre del 2000 recibió el premio de la crítica musical en New Orleáns al mejor concierto de año y fue declarado Ciudadano Honorario Internacional por el alcalde de esta ciudad Marc H. Morial.

 

El afán de experimentar ha llevado a Manuel Obregón por los caminos del teatro, el cine y la danza pero, sin duda, el jazz ha sido la base de sus ideas musicales y el mejor vehículo para conectarse con la naturaleza y con los músicos tradicionales.

 

Obregón ha logrado una síntesis entre formación académica, tradición y experimentación. Una evolución que puede rastrearse en los discos que ha grabado como solista y en los diferentes grupos musicales que ha formado: Afro cosmos, Cahuita, el Cuarteto Esporádico de Jazz, Gospel Caribe, la Orquesta de la Papaya y el grupo Malpaís, entre otros.

 

Manuel Obregón ha transcrito a piano la obra del talentoso guitarrista paraguayo Agustín Barrios Mangoré (1885-1940) y ofreció en 1997 un concierto en el Teatro Nacional de Costa Rica. Luego grabó las transcripciones en el Klangstudio Leyh, uno de los mejores estudios de Alemania, y el disco fue presentado en mayo del 2000.

 

También ha grabado varios discos como solista o compositor: Piano Solo (1992), "Concierto del Farolito"(1993), "Sortilegio"(1994), "Piano y Ángel Ausente"(1995), "Sin Ton ni Son" (1996), "Pasión"(1997), Simbiosis (1998), "La Isla de la Pasión"(1999), "Génesis"(2000), "OM"(2001) "Manuel Obregón y la Orquesta de la Papaya" (2002), Wade in the Water (2003), Piano Malango (2008)

 

Ha recibido varios premios por parte de la Asociación Costarricense de Compositores y autores Musicales ACAM, incluido el del 2010 en música instrumental por el disco Piano Malango, y el premio la Mejor Música Original del Festival de Cine de Cremona, Italia, por la componer la banda sonora del filme nacional "Password, una mirada en la oscuridad".

 

 

Invertir en cultura es invertir en la gente

 Región de Acordeón

Manuel Obregón López, Ministro de Cultura y Juventud

 

Llegamos este 2012 al aniversario número 41 del Ministerio de Cultura y Juventud.

 

Este Ministerio es posible gracias a todos ustedes, personas que aman el arte y la cultura, pero también gracias a numerosas alianzas público privadas de ciudadanos e instituciones quienes creen, al igual que nosotros, que invertir en cultura es invertir en la gente.

 

Pero invertir en cultura también es

invertir en bienestar general, en la paz social, en democracia, en el verdadero desarrollo de los pueblos.

 

Nuestro Ministerio es una reafirmación del concepto de cultura como motor de desarrollo social, económico y humano. Además, es una muestra de que la cultura es el vehículo para construir una cultura de paz, de tolerancia, de respeto, de convivencia.

 

En las diversas ediciones de nuestras diversas actividades, como lo es, por ejemplo,  el Festival Internacional de las Artes (FIA), Costa Rica ha presenciado conciertos multitudinarios, centenares de actividades que suceden simultáneamente y, sorprendentemente para algunos, las tasas de actos delictivos son casi nulas.

 

Esta paz social es posible porque las actividades que impulsa el Ministerio de Cultura y Juventud no discriminan a nadie: aquí cabemos todos.

 

Por eso, los invito a disfrutar de la programación anual de nuestro Ministerio que está hecha para ustedes con todo el cariño de un equipo de producción que trabaja con pasión para que todos digamos: "invertir en cultura es invertir en la gente".

Iván Rodríguez R. Viceministro de Cultura

Es primordial partir del concepto de cultura como motor de desarrollo social, económico y humano.

 

La cultura no es el acto entretenido de la velada, no es el ornamento de la estructura, ni se limita al objeto precioso de una exposición o a la obra construida. Esta pareciera una noción de cultura superada, sin embargo no es así cuando se deja de poner en perspectiva lo esencial: que la cultura genera en la economía de un país, que es fuente de trabajo, de una mejor calidad de vida para sus ciudadanos, entre otras cosas por su modo peculiar de vincular el arte con la industria, con el emprendedurismo, con el turismo, y con otras múltiples actividades humanas.

 

Después de 40 años, sabemos que no todo lo que un Ministerio emprende en el sentido de fortalecer este vínculo es visible. Los cambios en su dirección (tanto puestos directivos como directrices a seguir) cada cuatro años, aunados a un vacío en el tema de

políticas culturales de largo plazo, hacen que los Ministerios tengan que fijar sus prioridades según una escala más cercana a la de lo visible o palpable que a la de los cambios y avances conceptuales que permitirían fijar dichas políticas.

 

Por más espectáculos y festivales a los que nos aboquemos, los cuales cumplen una función importantísima no sólo por la exposición mediática que dan al Ministerio, lo sustantivo es revisar los cimientos de la institución, romper de una vez por todas con la manera casuista de hacer cultura y establecer una política cultural, lo cual implica, como primer paso, lograr la aprobación de una Ley de Cultura.

 

Esta Ley debe ser coherente con los retos y objetivos de una noción de cultura como la que enunciamos al inicio.

 

Ese podrá ser, desde mi punto de vista, uno de los principales legados de la gestión del Ministro Obregón.

 

En la actualidad, uno de los mayores retos ha sido trabajar con un contenido presupuestario reducido.

 

Las posibilidades de dejar obra en el sentido que constantemente se pide, obra material, construida, se dificultan de una manera mucho más crítica que en años anteriores, pero entonces, en la mayor sintonía con este contexto tan difícil, debemos encontrar la posibilidad de dejar obra en proyectos como la mencionada Ley de Cultura, la Ley de Audiovisual, el restablecimiento del decreto del Colegio de Costa Rica para la promoción de las Artes Literarias, el mejoramiento en la calidad de las Orquestas de nuestro país al lado de proyectos anteriores que continuamos y fortalecemos como el Sistema Nacional de Educación Musical.

 

Este último es trascendental para el Ministerio pues apuesta por un modelo de desarrollo y bienestar social directamente dirigido a cientos de niños y familias que encuentran en el arte una opción de vida diferente. En este modelo de desarrollo, la educación y la cultura trabajan juntas por el derecho a una vida digna para miles de costarricenses, lo que también contribuye a la paz social del país.

 

Se trata de una revisión de las estructuras de la casa, del replanteamiento y la actualización de conceptos concernientes a la gestión cultural y a la visión de desarrollo y de democracia cultural que creemos pertinentes en esta primera mitad del siglo XXI.

 

Para nosotros, el trabajo en equipo es fundamental. La suma del trabajo de cada uno busca un resultado que es único, que es uno. Del mismo modo, procuramos aunarnos a las gestiones anteriores, si bien en condiciones distintas a las nuestras, con algunas metas similares. Nuestro trabajo es por Costa Rica.

40 Aniversario del MCJ

Laura Chinchilla Miranda Presidenta de la República

La creación del Ministerio de Cultura y Juventud hace 40 años nos dice algo significativo sobre lo que somos los costarricenses.

 

Que un país con necesidades apremiantes decidiera invertir parte de sus recursos públicos a la promoción de la cultura revela un espíritu que trasciende lo cotidiano y lo material, y se eleva en búsqueda del conocimiento que enriquece el espíritu y alimenta la memoria de los pueblos.

Lo sintetizó don Pepe, con esa sabiduría profunda que derivaba de su conocimiento de este pueblo maravilloso, con la inmortal pregunta, "¿para qué tractores sin violines?".

 

El Ministerio de Cultura y Juventud es la cristalización de una aspiración que se manifestó desde temprano de nuestra historia patria.

 

Ya desde 1845, apenas 24 años después de nuestra independencia, se funda la Dirección de Bandas.

 

Emociona imaginar la convicción y sensibilidad de quienes concretaron este proyecto, capaces de entender con tanta claridad la necesidad imperiosa de impulsar desde la esfera pública actividades culturales para el disfrute de los costarricenses. Cuarenta años después el Gobierno ordenó a la Banda de la capital a presentarse todos los domingos en el Parque Central.

 

Es en ese mismo siglo que nace el Museo Nacional, así como el Archivo Nacional y la Biblioteca Nacional. Costa Rica era, ese 1881 en el que vieron la luz estas tres instituciones, un país que apenas se asomaba al mundo.

 

No deja de sorprender que de alguna manera los beneficios de la irrupción costarricense en el comercio internacional se destinaran en gran parte en el desarrollo de instituciones e infraestructura apropiada para espectáculos culturales.

 

La materialización más evidente de esta aspiración por expandir los espacios culturales es sin duda el Teatro Nacional. Ya desde 1850 la pequeña San José contaba con el llamado Teatro Mora, lugar por el que desfilaron artistas internacionales, al igual que lo hicieran por el Teatro Variedades, fundado en 1891.

 

Pero es la construcción de nuestro Teatro Nacional, en medio de una villa de apenas 19.000 habitantes, la que de alguna manera constituye un punto de inflexión. Hablamos de un país en construcción, con grandes necesidades en ámbitos básicos de la vida nacional. ¿Cuán fuerte puede ser esta inclinación cultural para que ese pobre país decidiera imponer un impuesto a la exportación de café para financiar la construcción de un Teatro que desde ese momento se convirtió en motivo de un profundo orgullo para toda la población?

 

Otro hito en la historia cultural, quizás el que mejor nos retrata como pueblo, es la decisión de convertir el antiguo cuartel Bellavista en la sede del Museo Nacional, en el mismo momento en el que se abolía permanentemente el ejército. Paz y cultura, como valores definitorios de nuestra nacionalidad.

 

Los esfuerzos que el país hacía en el ámbito del desarrollo cultural confluyeron en la fundación del Ministerio de Cultura y Juventud, hace ya 40 años. A partir de ese momento, el país ha llevado a cabo un esfuerzo sostenido por promover la actividad cultural. Hablamos de la creación de instituciones emblemáticas como las Orquestas Sinfónicas Nacional y Juvenil, el Coro Sinfónico Nacional, el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, la Compañía y el Taller Nacional de Danza, la Compañía y el Taller Nacional de Teatro, los Museos de Arte Costarricense y de Arte y Diseño Contemporáneo y el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural.

 

En los cuarenta años del Ministerio de Cultura y Juventud, debemos rendir homenaje a todos aquellos que han hecho su aporte para el engrandecimiento de la actividad cultural. No solo a los artistas, sino a quienes desde puestos técnicos, administrativos y políticos han trabajado incansablemente en el Ministerio para que todos nosotros, los espectadores que podamos maravillarnos en el concierto, en el teatro, en la exposición. Imposible no mencionar la democratización de la actividad cultural que el Ministerio ha provocado en el país. Lo que hasta hace 40 años era algo que solo disfrutaba un grupo reducido de personas, es ahora una parte integral de la vida cotidiana de la gente. Lo que era antes algo limitado al Valle Central, se ha desparramado por todos los rincones del país.

 

Estos cuarenta años han sido fructíferos, de lo que nos hemos beneficiado todos. Estoy segura de que el Ministerio de Cultura y Juventud tiene el compromiso y la convicción de seguir cada día honrando esa tradición de apoyo a la cultura de la que, como pueblo, nos sentimos tan orgullosos.

 

 

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