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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 14/01/2011

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Primera sinfonía, desde Cuba con amor

 

 

publicado a la(s) 30/11/2010 14:29 por José Loría [actualizado el 30/11/2010 14:37]

 

 

 

 

 

Entrevista a Frank Fernández

Pianista cubano

Mayo 2010

 

 

 

 

 

http://www.prensa.cultura.cr/_/rsrc/1291149328078/entrevistas-1/primerasinfoniadesdecubaconamor/Foto%20Frank.jpg?height=200&width=158

En mayo de 2010, el cubano Frank Fernández, reconocido por la crítica internacional como uno de los grandes pianistas del mundo, llegó por primera vez a Costa Rica para tocar en el Teatro Nacional.

La Orquesta Juvenil Centroamericana, bajo la dirección de Enrique Pérez Mesa, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba; acompañó al pianista a sembrar notas de esperanza para la Asociación de Lucha contra el Cáncer Infantil y para el Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem), del Ministerio de Cultura.

 

 

En el denominado concierto "Por la Vida" Fernández realizó tres interpretaciones de Beethoven. Después le regaló al público temas como "Comparsa" y "Tema del amor". Al final de su presentación, tras pedir a los asistentes ayudarle, empezó a tocar "La Patriótica Costarricense", los aplausos, vítores y expresiones  como "Viva Cuba", no se hicieron esperar.

Fernández  de 65 años, mantiene desde 1959 una carrera como concertista. Su destreza frente al piano le vale el reconocimiento del público y críticos de 34 países. En su repertorio de presentaciones figuran salas de tradición musical de Europa, Asia y Latinoamérica.  Así como conciertos con orquestas de Rusia, Japón, Bulgaria, y México, entre otras.

Es considerado por muchos como el "creador de la escuela cubana de piano contemporáneo". Fue ganador en cuatro ocasiones del Premio a la Mejor Banda Sonora de Cine, Radio y Televisión de Cuba. Su trayectoria artística desde hace más de medio siglo, como intérprete de casi todos los géneros de la música, sus 650 composiciones, orquestaciones, investigaciones, producciones discográficas, y su trabajo como promotor cultural, dan fe de su talento y entrega al trabajo.

 

¿Considera que ya lo alcanzó todo como músico?

El día en que un artista crea que lo alcanzó todo, ese día empezó a morir ya. Yo sé que he logrado muchas cosas, sé que he tenido grandes alegrías, he trabajado duro para tener lo que tengo. Tengo mucha suerte con el público que me ayuda, pero yo estoy muy lejos de pensar que lo he logrado todo.

Estoy convencido de la evolución de esta orquesta durante los ensayos. Hay gente muy talentosa y hemos ido aprendiendo a adentrarnos en el mundo espiritual de Beethoven, que es extraordinariamente maravilloso y cada vez descubrimos algo nuevo. Por ejemplo, en el segundo movimiento cuando empezamos la parte lenta y dije que no quería que se oyera el sonido, que quería que sintieran el perfume y cuando repitieron, a mí se me erizó la piel... Entonces qué no podremos lograr con más ensayo y con gente de talento, como son estos muchachos. Por eso digo que el que crea que ya logró todo, está muerto.

En sus 50 años de carrera usted ha recibido muchos premios ¿hay alguno que tenga  un significado especial?

Nunca me había preguntado eso. Pero ahora, lo primero que me viene a la mente fue el primer premio que gané en 1966, en La Habana. Y creo que ningún premio posterior, ni por venir, puede ser más significativo que ese. Era el primer concurso nacional de piano que hacía en Cuba con jurados internacionales; estaba la polaca Halina Czerny-Stefańska, primer premio del concurso Chopin en Polonia; Víctor Merzhánov, un mito de la escuela rusa que luego se convirtió en mi maestro; Joseph Gatt, el húngaro; también estaban grandes pianistas cubanos. Éramos aproximadamente 30 concursantes y el único que no tenía piano era Frank Fernández.

No sé qué edad tendría, por ahí de diecinueve años. Todo el mundo me decía y cómo vas a ir a concursar si no tienes instrumento. Entonces comprendí, primero que la vida no era como debía ser, sino como es, y que había que luchar por conseguir las cosas. Segundo, que prácticamente nada es imposible, porque gané el primer premio.

Fue una de las lecciones más grandes. Ganar el primer premio no solo fue un elogio para mi espíritu de sacrificio, también me significó la oportunidad de tocar con la Sinfónica Nacional y de ir al Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, una de las mecas del pianismo, enseñanza del violín y violoncelo, en ese momento, quizá solamente la Juilliard School de Nueva York o la Manhattan, se le comparaban.

¿Cuál es la función que para usted tiene la música en la gente?

No me siento muy capaz de decir qué siente la gente, yo sé que tengo algunas posibilidades de comunicación. Pero hay algo que puede parecer paradójico, en el momento en que estoy tocando, me siento como si estuviera en otro mundo. A mí se me olvida la gente, y qué cosa tan curiosa, son esos momentos los que más le llegan al público y le tocan el corazón.

En los momentos en que me fundo con todo lo que está a mi lado, con la orquesta y con el público, es como si la música tuviera el poder mágico de unificar las almas; de pronto somos uno solo. Es muy difícil de explicar, incluso muchas veces el público y algunos críticos me han dicho que sucede algo extraño, son momentos en que es como si no existiera ni el bien, ni el mal; como si solamente existiera la música.

Hay gente que no se siente  muy cercana a la  obra de Chopin, de Rachmaninov o de Tchaikovsky ¿Usted cree que haya una diferencia fundamental entre un músico popular y uno de música clásica o culta?

A mí no me gusta ese término de música culta, creo que en la música popular de todos los pueblos hay maravillas y hay una gran cultura, porque la cultura popular es extraordinaria; conozco por otra parte músicos que se dedican a hacer sinfonías y a tocar conciertos y son personas que lo que tienen en el alma es un desierto. Y esa gente a mí no me interesa, ni me parecen importantes porque toquen a Beethoven.

Siempre he tenido el criterio de que la música es una, lo que existe es la música buena y la música mala. Lo mismo es malo cantar un bolero desafinadamente y sin entregar toda la pasión que lleva un bolero, que tocar un concierto emperador de Beethoven sin la gallardía, la pasión o la ternura que tiene el

Como músico y padre de 2 hijos, podríamos decir que usted tiene ventaja para determinar el talento en un niño ¿Cómo se puede orientar a los padres de familia que quisieran vincular a sus hijos a la música, pero no están muy seguros que esa sea su vocación?

Creo que a la altura en que está el desarrollo de la ciencia está comprobado que la música no solo no hace daño, sino que hace mucho bien.

Continuamente se ha repetido en medios de comunicación que los jóvenes y los niños que practican algún instrumento musical tienen mejores resultados en la escuela, que están mucho menos ligados a los problemas sociales y malos hábitos que aparecen siempre en la pubertad. Creo que es porque el arte purifica. No se puede hacer arte y mantenerse sucio por dentro. Creo que todos somos buenos y todos somos malos, pero a la hora de hacer arte lo que aflora es lo mejor del hombre. Por eso me atrevo a decirles que no se preocupen mucho de si sus hijos van a ser músicos profesionales o no, que baste con que ellos se lo pidan para ayudarlos; si no sirven como músicos profesionales es por alguna razón. Estoy convencido de que van a ser mejores ingenieros, jueces, maestros o ejecutivos. Van a ser mejores seres humanos, si tienen una vinculación con la música o con cualquier otra expresión del arte.

¿A qué edad debería empezar un niño a tocar un instrumento para poder desarrollar su talento?

Cuanto antes mejor, lo que creo es que cuando son edades muy tiernas, es importante que no les den demasiada teoría, solfeo y demasiada intelectualidad al asunto, sino que utilicen esos años tiernos y los vinculen a la música como un juego. Existen métodos como el Suzuki o el Kodai, en los que, en los primeros años los niños juegan con todos los instrumentos, así cuando lleguen a edades más maduras, puedan decidir.

Creo que es muy importante no solo dejar que los niños que quieran acercarse a la música sean protegidos. Es un beneficio para la sociedad tener individuos que hayan estado en contacto con la música o con cualquier otra expresión del arte, por eso felicito al Ministerio de Cultura por el trabajo que han logrado con las orquestas. Por iniciativas como esa, hay grupos de jóvenes que están haciendo música y que en momentos, como hoy en el ensayo, hacen una música maravillosa. Eso sí para que eso se convierta en algo estable debe tener un seguimiento y una continuidad que no sé si tendrán.

 

 

¿La Orquesta Juvenil Centroamericana, con la cual tocará, fue conformada hace tres años, qué opinión le merece?

Pienso que por un lado es maravillosa, pero pienso también, y sería una hipocresía no decirlo, que es una orquesta a la que le falta todavía un poco de desarrollo. Tenía que pensar muy bien cuando les hablaba de sentimientos como lo místico. La cosa filosófica dentro del arte, es un tema complicado.

Ellos en diferentes niveles, manejan la técnica, unos más que otros, pero creo que la técnica se logra siempre a través del hecho artístico. Por ello, no creo que pueda existir la técnica separada de una idea artística, primero es la estética, primero es el mundo espiritual y luego a ese mundo espiritual se le acomoda una técnica.

La razón que lo trajo a Costa Rica, no es solamente brindar un espectáculo musical...

Se me ha dado la oportunidad de ser un poquito mejor. De hacer un esfuerzo porque sé que parte importante de los resultados va a mitigar, aunque sea de forma mínima, el dolor de los niños.

Creo que cualquier cosa que se haga es poco. No alcanzaría  todo el oro del mundo para ayudarlos. Todos de alguna forma estamos relacionados a un niño y es terrible verlos con una enfermedad, a la cual aún no se le ha encontrado la cura. Entre las plagas que azotan a la humanidad, el cáncer sigue siendo una de las peores.

Ustedes tienen además la virtud de ser uno de los países latinoamericanos que más cuida la salud, sobre todo la salud infantil, con ese famoso Hospital de Niños que tienen. Tengo entendido que incluso sus tasas de mortalidad infantil son tan bajas como las de los países desarrollados, en eso coinciden con Cuba, porque en mi tierra que se nos muera un niño es algo peor que un huracán.

¿Qué mensaje quisiera darle a los 7 mil niños que conforman el Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem)?

Primero quisiera darle un mensaje a los dirigentes, que recuerden algo que seguramente ya saben. Empezar un movimiento para que niños y jóvenes hagan música o para que aprendan cualquier expresión artística es muy fácil. Lo difícil es mantenerlo. Lo difícil es poner la enseñanza del arte por encima de nuestras contradicciones personales.

En muchos países a veces pareciera que lo más importante no es la formación de las orquestas, sino el lucimiento de algunos jerarcas. Creo que cualquier cargo, es insignificante comparado a lo que le puede significar a un pueblo tener a sus hijos educados cercanamente al arte. Esto se une mucho a la idea de que el arte purifica. Yo les pido por favor que, sea cual sea el punto de vista, el jefe que les toque o el gobierno, sigan con ese trabajo que es algo extraordinariamente importante para Costa Rica.

¿Es eso lo que hace a Cuba diferente de otros países? porque en talento y disciplina es una potencia.

Creo que hay un problema de voluntad a vencer, sin ánimo de convertir esta entrevista en algo político, es justo recordar que Cuba lleva 50 años bloqueada por el país más poderoso del mundo y que eso es injusto. Nosotros tenemos que pagar los pianos a doble precio. Hay dos fábricas en el mundo de los mejores pianos que son los Steinway, de los cuales soy artista de catálogo y sin embargo, trato de comprarlos en la tienda de Nueva York y no me los venden; tengo que ir hasta  Hamburgo para comprarlos. Así es con un grano de arroz, con los medicamentos, así es con todo. Pienso que este injusto bloqueo de 50 años, que nos ha querido hundir por encima de lo humano y lo político, es lo que nos ha hecho fuertes.

No creo que tengamos ninguna fórmula genética para tener mejores deportistas,  músicos o bailarines, creo que eso es resultado del sufrimiento y yo preferiría que no tuviéramos tantos premios y que a mi país lo dejaran en paz. Que nos dejaran vivir felices o infelices a nosotros mismos. Me alegra mucho que un país como Costa Rica, que es posiblemente el estandarte más importante de la paz, no tenga prejuicios en invitar a algún cubano a participar, más bien lo agradezco.

¿A pesar de que ha tocado en 35 países, le falta algún escenario o público por conquistar?

Bueno en realidad hay varios lugares. A mí me encantaría; y creo que lo voy a conseguir este año, tocar en países tan distantes como los Emiratos Árabes, o Qatar, que acaba de abrir el festival más grande del mundo en documentales con uno sobre Frank Fernández. Por eso me invitaron a tocar este mismo año con la Filarmónica de Qatar.

Otro país que me gustaría conocer y no he podido todavía, es los Estados Unidos; casi siempre las cosas sobre ese país se han acercado mucho a posiciones políticas. Sin embargo, tengo la suerte de haber ido a Canadá, un país bellísimo y precisamente estando aquí en Costa Rica, me han dado la noticia que quieren que regrese y me han dado la sala más importante de todo el país, en Toronto, voy a ir con mi esposa y mis dos hijos.

También me gustaría tocar en todos los países latinoamericanos. Es contrastante que haya ido a Venezuela 18 veces, 24 a Colombia y esta sea la primera vez que vengo a Costa Rica. Ojalá que pueda tocar bien para que me inviten otra vez.

¿Qué le gusta hacer cuando no está en el escenario?

Yo adoro el cine, de hecho gran parte de mi producción como compositor está dirigida a los medios audiovisuales. Me gusta mucho porque creo que reúne casi todas las artes, tiene teatro, literatura, música, danza, fotografía, en fin, es una expresión artística que aglutina todo. Me preocupa un poco la tendencia de utilizar tanto los efectos especiales. Creo que el desarrollo científico-técnico es muy importante, pero si no se utiliza con un sentido humanista, puede convertirse en un bumerán.

¿Cuál es su película favorita?

Tengo muchas, algunas de las que más me han impresionado son "Cumbres Borrascosas"; "Lo que el viento se llevó"; Melodía inmortal", La vida de Hedí Duchin; "Los paraguas Cherburgo y "La lista de Schindler".

¿Le gusta leer?

Novela policíaca y poesía. Una de las que más me ha interesado es el Libro Chacal de Frederick Forsyth. También leí El Padrino, es un poco conflictivo porque hay quien dice que el libro es mejor que las películas, yo creo que son dos expresiones artísticas diferentes y cada una tiene sus propias leyes.

Me encanta la poesía de Unamuno, Machado, Enriquez, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Nicolás Guillén. Eso sí, soy un furibundo Martiano. La poesía de José Martí, sobre todo sus versos sencillos, esos que son tan sencillos que solamente es capaz de hacerlos un genio. Ser complicado es algo mucho más fácil que ser sencillo, porque ser sencillo es cosa de genios.  Martí algún día dijo la frase más hermosa que yo haya escuchado sobre la música,  "La música es el hombre escapado de sí mismo".

 

 

 

 

 

"En los momentos en que me fundo con todo lo que está a mi lado, con la orquesta y con el público, es como si la música tuviera el poder mágico de unificar las almas; de pronto somos uno solo".

Frank Fernández

 

 

 

 

 

De cerca

-          Inspiración: "Creo que el arte purifica. No se puede hacer arte y mantenerse sucio por dentro".

 

 

 

 

 

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