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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 14/01/2011

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Sus ojos son la ventana del Teatro

 

 

publicado a la(s) 30/11/2010 14:43 por José Loría

 

 

 

 

 

Entrevista con Vivian Martínez

Crítica de Teatro cubana

Octubre 2010

 

 

 

 

 

La crítica de teatro cubana Vivian Martínez, visitó Costa Rica, con el propósito de participar del V Encuentro de Teatro que organizó el Teatro Popular Melico Salazar, la Compañía Nacional de Teatro y el Taller Nacional de Teatro (TNT), bajo el abrigo del Ministerio de Cultura y Juventud, en octubre de 2010.

El propósito principal de su visita fue impartir un taller de Crítica Teatral que se dirigió a estudiantes de comunicación, periodistas culturales y a todos aquellos que se interesaran en la reflexión teatral. Este espacio se desarrolló en los salones del TNT, lugar de preparación académica de futuros actores y productores teatrales.

Martínez crítica e investigadora teatral, se graduó en Teatrología de la Universidad de La Habana, ciudad donde nació en 1956. Divide su tiempo en múltiples ocupaciones, es secretaria general del Centro Cubano de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro (AICT),  miembro del Consejo de Dirección de la Escuela Internacional de Teatro de la América Latina y el Caribe, del Consejo Asesor de la Editorial Letras Cubanas y del Festival Internacional de Teatro Latino de los Ángeles.

Entre 1987 y 1990 dirigió la revista Tablas, desde el 2000 dirige la revista especializada en Teatro Conjunto y el Departamento de Teatro de la Casa de las Américas, desde donde organiza la Temporada Mayo Teatral.

Su verbo es fácil y sólido, con él demuestra su experiencia y el ánimo de compartir sobre lo que se nota es su gran pasión, el teatro.

¿En qué consiste la crítica teatral?

La crítica teatral se puede ver de muchas maneras, es un género periodístico, un espacio de opinión, es la expresión también que creo que más me  interesa, la de la necesidad de un pensador del teatro de compartir con los artistas y los espectadores,  una opinión sobre un hecho estético y escénico, que expresa una visión del mundo.

El crítico al analizar esa visión, de algún modo, también expresa la suya. Es algo que se hace como cualquier otra manifestación artística  por una necesidad expresiva.

 

 

http://www.prensa.cultura.cr/_/rsrc/1291150501728/entrevistas-1/susojossonlaventanadelteatro/DSC07042.JPG?height=150&width=200

Usted indicó que la crítica es creación y es oficio ¿qué tipo de características debe tener un crítico?

La crítica es oficio porque el crítico debe de manejar una serie de herramientas  que le permitan ejercer su opinión; que es una opinión se supone  autorizada, porque tiene conocimiento. Creo que el crítico  es un espectador  interesado, pero además informado.

 

 

Es oficio porque  necesariamente el crítico debe dominar la historia del teatro  con todas las corrientes estéticas, los nombres que han figurado en esas historias, los directores, actores, dramaturgos. Deliberadamente no dije primero dramaturgos, porque tenemos el vicio de poner primero la primacía del texto y no necesariamente tiene que ser así, porque el  lenguaje del teatro es el de la representación y no el de la literatura dramática que está para los libros y para  otros lenguajes.

Tiene que dominar la historia  del teatro, la teoría teatral, experiencia acumulada, sistemática de ver mucho teatro, de leer mucho teatro, de estar en contacto  activo con la  gente que hace el teatro. Esto para entenderlo como un proceso de creación mutante, en desarrollo, que tiene muchas posibilidades, no hay un teatro  sino muchos teatros en una sociedad o en el universo de toda la creación contemporánea.

Es creación, porque una  vez que el crítico domina todas estas herramientas y el lenguaje  que también es algo  que necesariamente tiene que dominar, porque es su vía de expresión; tiene que crear y proponer  un discurso con valores literarios  y con riqueza, hermosura y metaforización. Incluso yo defiendo  que los críticos tienen que llegar un poco más lejos y aventurarse  a fabular, a especular, a soñar, para llenar los huecos que simplemente con la razón no se pueden terminar.     

El teatro  es un hecho comunicativo, que no solo se dirige al raciocinio, sino también a la emoción, a la sensorialidad, y todo eso el crítico debe poderlo captar, procesar y transmitir a los  lectores, oyentes o al espacio de un foro donde también se ejerce la crítica y  se comparte con otras personas.

¿Está obligado el crítico  siempre a dar una opinión?

Para ejercer la crítica  tiene que dar una  opinión explícita o implícitamente porque si el crítico divaga  pero no manifiesta un punto de vista  no está ejerciendo verdaderamente un criterio.

Como lo dije al principio lo que hace la crítica es transmitir una visión del mundo  que toma como base de  análisis el hecho artístico. Por lo tanto, siempre se debe dejar clara cuál es esa posición que se tiene frente al mundo, que es en definitiva la ideología de un espectáculo  y la de  un producto crítico.

¿Tratándose de términos subjetivos, qué obtiene la sociedad  entonces  a la hora de leer una crítica?

La sociedad obtiene una orientación  sobre el teatro, un estímulo para  acudir al teatro, una reflexión sobre la propia realidad, sobre el estado del mundo, sobre las cosas que ataña concretamente el tema de cada obra. Y obtiene también la inducción a un placer estético, que es algo que  alimenta el espíritu de los seres humanos y que no es menos importante.

Usted dirige una revista especializada en teatro. ¿Dónde se produce el mejor teatro?

Esa pregunta no te la puedo responder. Mira, yo escribo en una revista de teatro latinoamericano y caribeño llamada Conjunto, que se edita en La Casa de las Américas, desde el año 1964 y que fue fundada por Manuel Galich, un gran  teatrista guatemalteco. Fue un maestro, un gran dramaturgo, pensador,  un gran estudioso de las culturas indígenas  y tengo el privilegio  gracias a ese trabajo, de entrar en contacto con muchísimas expresiones  de  teatro latinoamericano.

Y no te puedo responder dónde se hace el mejor teatro porque creo que en América Latina, la diversidad  y la riqueza  es tan grande que esa es su mayor fortaleza.

Hay buen  teatro en Argentina con una  gran tradición de texto, hay excelentes teatros en Colombia, con la tradición de los grupos, tratando de crear una nueva dramaturgia  desde  los años 1960 porque no existía  un precedente en ese país.

Hay muy buen teatro en Brasil, hay un vigoroso teatro en Cuba, y aquí también me encuentro que también hay un movimiento luchando por instaurar en escena debates y discusiones importantes en la vida de la gente.

Entonces  el mejor teatro es  el que cada uno puede  vivir y disfrutar, también  es muy relativo porque cada contexto histórico y cultural tiene una necesidad concreta de teatro. No necesariamente  es la misma necesidad.

¿Podría ahondar un poco más sobre lo que vio en la Muestra de Teatro?

Mira no he visto  tanto, he visto una parte de la muestra  pero sí me llama la atención que hay vitalidad y eso es muy importante.

Vi obras como el Método Gronholm , hecha con corrección, sin grandes aspiraciones renovadoras, hecha simplemente para trasladar, con verosimilitud y eficacia un discurso muy crítico y reflexivo sobre un problema contemporáneo, que es el tema de las exigencias o maneras de escoger  seres humanos o manipularlos para ubicarlos idealmente en un empleo para una transnacional.

He visto también obras muy minimalistas  como "Latinas",  o como la obra de Abya Yala "Negra", que justamente como parten de una misma dramaturga (Denise Duncan), tienen un enlace temático que es el tema de la discriminación racial, de la xenofobia y la incomprensión de los migrantes en determinado espacio, vistos en ambos casos desde la óptica femenina, lo que también les imprime un sello.

Esto también  tiene una tendencia que tiene que ver con el Teatro Latinoamericano y el discurso femenino, que es una de las  tendencias fuertes que está teniendo lugar  ahora en la escena del continente y en  los distintos lugares del mundo.

También vi una exploración, que me parece que no está del todo acabada, pero que me pareció muy interesante: "Vicente", sobre la asunción de la diferencia en un contexto social por todos los  poderes, la familia, el Estado, la escuela. Me faltan todavía algunas obras por ver y estoy  tratando incluso de ver ensayos de obras que también  están en  proceso pero que me interesa también tener una idea.

Creo que el teatro costarricense está vivo por esa actividad, que han podido mostrar 10 espectáculos en este evento, y  fuera de la muestra también  hay espectáculos que  lamentablemente no he alcanzado  a ver porque el tiempo no da para todo, pero  deja en  evidencia que está moviéndose.

Podríamos  pensar que la crítica teatral se circunscribe solamente al espacio diseñado para el teatro. Pero ¿qué hay de otras  manifestaciones como la improvisación, el teatro callejero, los radioteatros o el teatro interactivo, son espacios para crítica?

Sí, yo te decía anteriormente que  hay mucho teatro, no se puede hablar hoy día de un  solo teatro. Hay teatros alternativos, oficiales, experimentales, de arte, hay teatros en la calle, hay "perfomance". Los teatros pueden estudiarse, analizarse y una también puede nutrirse  de esa discusión  o de esa lectura para cumplir con una de las funciones de la crítica que es motivar al público a participar.

Al mismo tiempo al valorar esas formas o las que sea, uno está sirviendo de cronista histórico, sentando  testimonios y juicios que pueden servir para  el futuro con vistas a las historia del teatro. Además está también alimentando de algún modo a la investigación teatral  que va a arrojar en el futuro una teoría.

Hablando un  poco del  público ¿qué tanto se debería dejar influenciar un crítico  teatral de  la opinión del público?

Mira ahí hay una tensión dialéctica bien interesante, porque el crítico es un espectador enterado y formado que tiene una responsabilidad de ejercer su opinión con sus conocimientos, pero tampoco puede verse como ajeno al público. Como forma parte del público cuando  aprecia la obra artística está inmerso en  ese grupo de personas que acude al teatro, que con su respiración  también le transmiten una energía, gente que está tensa o relajada, o que disfruta o que no deja de hacer sonar la silla porque está inquieta y quiere que la obra termine, eso también promueve la opinión del público que no puede ser alguien que supone una erudición.

El crítico tiene la responsabilidad de evocar al público frente a obras o mensajes. En una obra que pueden llegar a ser manipuladoras en alguna medida engañoso, tiene la responsabilidad de hacérselo saber, de traducir o precisar, descubrir para el público esos subtemas  que hacen que a veces la recepción  sea la más inteligente o  adecuada.

 

 

De acuerdo con su experiencia ¿cómo se puede integrar los espectáculos más pequeños para que reciban la realimentación crítica?

Ahí el propio teatro tiene que luchar por hacerse un espacio propio, por promoverse de modo que  llegue a ser conocido por los espectadores, la gente que puede opinar y también por la gente de su propio gremio  que pueda acudir. Lo que el teatro no puede es estar aislado.

El teatro es un  arte colectivo por excelencia en el quehacer creador  de un grupo pero  también en el diálogo  que necesita tener con la sociedad, con  su congéneres y los demás  que hacen teatro.

En el teatro la materia prima es la vida, tiene que aliarse con otros segmentos de la sociedad. Yo considero como crítico  que  la teatrología es cada  vez un campo más estrecho para  juzgar el campo teatral, porque nos encontramos expresiones que  tienen que ver con temas o problemáticas de la sociedad  que a veces se iluminan cuando otro especialista u  otra disciplina también puede entrar en  este diálogo  y enriquecer nuestro trabajo.

¿Cuál es la peor crítica que puede recibir  una obra?

Bueno, una de las peores es el silencio. Porque cuando de una obra no se  escribe, no queda nada para la historia y eso debe ser bien penoso, porque es como que no tuvo ni pena, ni gloria, porque no dejó  una huella en nadie, ningún espectador, especialista, en nadie que dejara  una señal.

Pero tampoco, porque si en ese momento funcionó con el público,  si en ese momento se produjo un instante de comunicación, quién sabe si eso a la larga es más importante.

La peor crítica yo creo que es la que se hace desde el desconocimiento o la mala intención. Esto porque no se pueden mezclar el afecto o simpatía personal, con el ejercicio profesional del criterio  y es una responsabilidad muy grande; que si no se cumple, no hay buena crítica.

¿Usted considera que alguna vez fue injusta con alguna obra en su crítica?

Buena pregunta (pausa), mira no creo que injusta pero sí creo que muchas veces he sido insuficiente, porque lógicamente uno aspira a ser muy inteligente, a llegar a penetrar en lo profundo de una obra creativa, pero muchas veces uno se enfrenta  con una obra que no comprende de una primera intención y tienes que seguir trabajando e investigando. Y a veces se tiene que entregar una crítica que se ha solicitado  o tienes una necesidad expresiva de pronunciarte muy fuerte y vienes y escribes y luego te das cuenta de que podías haber sido más certero, más  profundo.

Injusta, la verdad no, hasta ahora no me he arrepentido de nada de lo que he dicho, creo que  lo he pensado bien y he procurado ser honesta  y luego no me he retractado de nada.

Desligándose un poco de su parte profesional ¿cuál es su obra de teatro favorita?

 (Ríe) Mira a mí me gusta mucho el teatro de Bertolt Brecht, me gusta mucho el teatro de Shakespeare y te voy a decir una obra cubana que me encanta, me fascina muchísimo que se llama "Morite del Cuento" de  Abelardo Astorino, un dramaturgo vivo, un maestro  de la dramaturgia cubana, un hombre  muy mayor,  pero muy lúcido en su creatividad, es una de mis obras favoritas. Pero creo que serían muchas más también.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Bueno, yo trabajo mucho tiempo, porque trabajo editando una revista  de teatro, yo misma escribo crítica o trato de escribir crítica  para otros espacios teatrales o culturales, enseño en el Instituto Superior de Arte, dirijo un  departamento de promoción  e investigación teatral en la Casa  de las Américas, eso me ocupa bastante.

En el tiempo en que  no hago nada ligado con la crítica, comparto  con mi familia  que me reclama mucho porque no lo hago  mucho tampoco. Tengo  una hija, tengo un nieto y  me anima mucho compartir  con ellos, y con mi compañero, que ven la vida desde otro ángulo porque tienen otras profesiones, tienen otras proyecciones.

 

 

¿Qué la inspira, qué le gusta hacer en su vida?

Me motiva mucho  respirar el aire del mar y cuando no estoy en  Cuba, es algo que extraño mucho a nivel de la sensorialidad. Estoy rodeada de mar, y siempre crecí con el olor del salitre, con la brisa del mar y para mí eso es algo bien entrañable.

 

 

 

 

 

"La peor crítica es la que se hace desde el desconocimiento o la mala intención".

Vivian Martínez, crítica teatral

 

 

 

 

 

 

 

 

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