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Ministerio de Cultura y Juventud

Fecha de última actualización: 09/03/2017

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En el Día Internacional de la Mujer -8 marzo-

Entrevista a Cinthya Salas Arguedas, egresada de la Escuela Casa del Artista

"Avanzo en la vida entre la suerte y el arte"

 

San José, 07 de marzo de 2017. En su juventud, Cinthya Salas Arguedas, al igual que muchas personas tenía una serie de sueños y anhelos por cumplir; entre ellos, convertirse en universitaria y estudiar dibujo arquitectónico.

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Pero por azares del destino y circunstancias de la vida, Salas dio un giro distinto a sus planes y se dedicó a su familia, así como al oficio de la venta de lotería y rifas, como fuente principal de ingresos para mantener su hogar; sin embargo, siempre mantuvo viva su pasión e interés por la pintura y el arte. 

 

Hoy día, a sus casi 46 años de edad, esta mujer expresa su felicidad y plenitud al alcanzar uno de sus mayores anhelos: convertirse en artista.

 

Fue hace más de 18 años cuando inició su viaje de crecimiento personal, con el propósito de alcanzar su sueño: Inició su proceso formativo, el cual logró completar en la Escuela Casa del Artista Olga Espinach (ECA), institución que forma parte del Museo de Arte Costarricense, entidad adscrita al Ministerio de Cultura y Juventud.

 

Emprendedora, sonriente, positiva ante la vida y sobre todo, consciente de su valor como mujer y artista; así es Cinthya Salas, una mujer que con valentía y empeño, ha sabido salir adelante con sus tres hijos: Javier, José Ángel y Gabriel, los cuales llenan de orgullo a esta jefa de hogar, vecina de Barrio La Cruz en San José.

 

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el próximo 8 de marzo, Salas compartió con la Oficina de Prensa y Comunicación del Ministerio de Cultura y Juventud, su vida, experiencias, así como sus impresiones acerca del papel y aporte de las mujeres a la sociedad costarricense.

 

Según Salas, toda su vida se ha movido entre "la suerte y el arte", debido a su cercanía con los sorteos de la lotería y por su gusto hacia la expresión artística. Ella considera que siempre ha tenido una inclinación importante hacia el arte, pero principalmente, uno de sus recuerdos más nostálgicos se remonta a su infancia:

 

"Mi primer recuerdo del interés por la pintura, fue cuando estaba en el kínder, ayudando a  mis compañeros a dibujar. Después, cuando crecí, siempre pensé que iba a tomar clases de pintura hasta que fuera una persona adulta mayor; sin embargo, comencé en el Instituto Nacional de Aprendizaje en la sede de León XIII, hace casi 18 años", expresó Salas.

Como si el destino le tuviera programado un encuentro fortuito con su futuro como artista, esta ama de casa logró reencontrarse nuevamente lo que más le apasionaba; Salas comentó con alegría que todo se dio por casualidad o tal vez causalidad:

 

"En una ocasión fui a una feria a la Antigua Aduana y había una exposición de la Escuela Casa del Artista. Al ver las obras y los trabajos que presentaban, me dije: ‘¡Quiero estudiar y exponer con ellos!’. Y así fue como hace doce años, después de que me separé de mi esposo, tomé la iniciativa y me inscribí en el programa de Pintura en la modalidad recreativa. Justamente, la Escuela Casa del Artista se convirtió en mi segundo hogar y un lugar que representa mucha alegría y felicidad para mí".

Al evolucionar en su proceso de formación, Salas cuenta que sintió una necesidad de "aprender más allá" de lo recreativo y por ello, con entusiasmo y consciente del esfuerzo que le iba a implicar, según ella misma afirmó, decidió inscribirse en el programa académico de Pintura que ofrece la Escuela Casa del Artista, el cual brinda al estudiante el grado de Técnico Medio en Artes Plásticas, con énfasis en dibujo, pintura, gráfica, escultura, cerámica u orfebrería, según la elección de cada estudiante; este reconocimiento es avalado por el Consejo Superior de Educación.

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"Hace cinco años tomé la decisión de entrar al programa académico que duraba tres años; pero en mi caso, me tomó cinco años terminarlo, por el trabajo. Fue un camino difícil pero lo logré gracias al apoyo de mis compañeros de la ECA, al personal académico con sus tutorías y talleres, que me ayudaban, porque en ocasiones no podía asistir a clases ya que las responsabilidades laborales me lo dificultaban. Pero siempre conservé el empeño de tratar de hacerlo lo mejor posible", recordó la ahora egresada de la ECA.

 

Salas culminó el programa académico de manera satisfactoria y se dedica a su pasión por la pintura en óleo y acrílico; ella señala que cuando finalizó el curso, sintió la necesidad de mantenerse en constante formación y por ello tomó el curso de Diseño Gráfico, también en la ECA, en la modalidad recreativa.

 

Ella reconoce lo valiosos que son este tipo de cursos, que pone a disposición del público la ECA de manera gratuita; además, se siente agradecida de haber contado con la posibilidad de disfrutar de este beneficio. Resalta que además considera vital retribuir lo recibido en su formación, por eso, es asidua colaboradora en todas las iniciativas que emprende esta institución.

 

"Una parte importante para mí es que ahora imparto clases de manera ad honorem a niños y adultos que estudian en la ECA; con lo que reafirmo que cada vez que uno le enseña a alguien, también aprende de esa persona", expresó.

 

Salas señaló que su paso por la ECA no fue sencillo, "principalmente porque soy jefa de hogar, sin embargo, he podido sacar adelante a mis tres hijos y darles estudio. Mi hijo mayor tiene 27 años de edad y es ingeniero en Computación; mi segundo hijo es estudiante de Mecatrónica y el menor está en segundo grado de la escuela".

 

"Cuando quedé embarazada de mi hijo menor, aprovechaba para ir a mis clases; cuando él nació, lo amamantaba mientras pintaba. Incluso recuerdo con cariño, que muchas veces el profesor lo alzaba o lo cuidaba, para que yo pudiera continuar pintando. Luego, conforme mi hijo crecía, a veces era un poco más complicado porque tenía que salir de mi casa con el bebé, el coche, las pinturas y los materiales para la clase; recibir las lecciones y luego irme a trabajar", indicó la artista.

 

"Pese a que en ocasiones ha sido complicado, para mí el arte es mi felicidad. Así como tratar con la gente, pintar me hace muy feliz. Para poder ayudar a los demás, uno primero tiene que ser feliz", agregó.

 

Para esta nueva artista, el color lo es todo; tanto en sus obras como en la vida en general.  Sus pinturas representan parte importante de su historia y ella misma relata de dónde surge la inspiración de su proceso creativo. Esta emprendedora mujer señaló, con una mirada firme y una sonrisa marcada en su rostro, que su fuente de inspiración es su familia. Para ahondar en su respuesta, comentó: "Cada vez que pinto, pienso en mis hijos y en la vida. Pero también, las luchas que doy conmigo misma para tratar de ser mejor cada día; de ser feliz y dar felicidad a los demás", expresó.

 

"A mí me gusta pintar sobre lo que siento; con el color voy viendo las pinceladas que quiero. Precisamente, la vida está llena de colores, así como en las personas hay tonos y matices; hay personas que son muy felices, llenas de luz y color; mientras que hay otras que no irradian tanto color", indicó Salas.

 

"Decidir estudiar arte, color y estar rodeada de personas que también te aportan experiencias, te hace ser más feliz. Recuerdo la sensación de satisfacción y plenitud que me generó uno de los primeros cuadros que hice, una casita típica, y recuerdo cómo quería mostrársela a todo el mundo", afirmó esta frecuente colaboradora de la ECA.

 

Esa perspectiva le demostró a esta mujer que "el pintar y expresar lo que uno siente, le ayuda a sentirse liberado de todas las situaciones difíciles. Además, ayudar a las demás personas en las clases, hace que también uno se ayude a sí mismo". Como parte de esa experiencia, Salas destacó que para ella ha sido vital colaborar con sus conocimientos y ponerlos en práctica en la enseñanza de otras personas.

 

Al abordar la relevancia que posee el Día Internacional de la Mujer y las luchas que emprenden las mujeres cada día, Salas señaló que el papel de la mujer en la sociedad por mucho tiempo ha sido menospreciado o incluso desvalorizado.

 

Por eso, a partir de su experiencia como madre jefa de hogar, Salas reafirma la importancia de que sean las mismas mujeres quienes pongan en alto su estima y valoren su aporte al país; mediante sus labores como jefas de hogar, trabajadoras, artistas o profesionales, destacando su condición y defendiendo sus derechos.

 

"Actualmente las mujeres hemos tenido que dejar a nuestros hijos solos y salir a trabajar. Por eso somos, no solo un soporte para la familia, sino también para la sociedad", destacó.

 

"No debemos menospreciarnos, somos lindas como cualquier persona, nuestro cuerpo es bello. No entiendo entonces por qué desvalorizarnos, por qué tenemos que exhibirnos como si fuéramos una prenda que se puede comprar; debemos tratar de dignificarnos nosotras mismas y saber que podemos salir adelante", agregó.

 

"Sí se puede salir adelante, aunque cueste. Yo salí de una vida de violencia doméstica, pero gracias a Dios tuve donde estar, gracias a mi familia; pero lamentablemente muchas no tienen un lugar a dónde ir. Siempre se debe buscar esa luz y luchar uno mismo para superarse", indicó Salas.

 

"Nosotras mismas debemos darnos el poder y valor real que tenemos", finalizó Salas.

 

Foto 1. Obra "Reproducción del Billete de Lotería conmemorativo por el 20 aniversario del INBIO", óleo. Cinthya Salas Arguedas / Foto 2. Obra: "Gabriel, Ángel de Luz", acrílico. Cinthya Salas Arguedas / Foto 3. Obra "Alegría", acrílico. Cinthya Salas Arguedas. Fotos: Prensa MCJ.

Producción  - Oficina de Prensa y Comunicación - MCJ / Consecutivo 075 /MAC / 07-03-2017

 

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